-El egoísmo psicológico es la teoría de la naturaleza humana que afirma que la conducta está impulsada por motivaciones autointeresadas, y niega la existencia de conductas verdaderamente altruistas.
-El egoísmo moral, o egoísmo ético, es una doctrina ético filosófica que afirma que las personas deben tener la normativa ética de obrar para su propio interés, y que tal es la única forma moral de obrar, sin embargo permite realizar acciones que ayuden a otros, pero con la finalidad que el ayudar nos dé un beneficio propio tomándolo como un medio para lograr algo provechoso
-El término egotismo, de origen inglés (Egotism), puede ser identificado con el concepto de excesiva importancia concedida a sí mismos y a las propias experiencias vitales. Se trata, en suma, de la tendencia a hablar o escribir de modo excesivo sobre sí.
-Egocentrismo es la característica que define a una persona que cree que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás.
-El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda.
-La envidia es aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas. La RAE la ha definido como tristeza o pesar del bien ajeno, o como deseo de algo que no se posee.
Ya casi con estos términos podría dar por finalizada la entrada, pero aun falta la crítica, claro.
Esos son los términos oficiales del egoísmo y sin embargo la concepción a nivel de calle que se tiene del mismo es completamente diferente, según la moral del populacho el egoísmo es una realidad negativa, mala, que hay que evitar a cualquier precio. Pero, ¡oh! volvamos a leer las primeras definiciones, evitando el egotismo y el egocentrismo, y nos encontramos con que todos actuamos de forma egoísta.
Egoísmo, pro tanto, no es actuar solo para uno mismo, sin que importen los demás, en primer lugar porgue el humano es un animal social y, por tanto, necesita de los demás.
Bien, lo explicaré con ejemplos, cuando un individuo ayuda a otro, jamás consideraríamos que es egoísta, ¿verdad? Sin embargo lo que hay que preguntarse es qué motiva al individuo A a ayudar al B. Altruismo podríamos pensar, claro, pero eso es falso, es una palabra que define algo que no existe, ayudamos a los demás porque nos sienta bien, porque nos han educado diciendo que eso es lo correcto y, por tanto, lo que debemos hacer.
¿Por qué una madre lo hace todo por sus hijos? Porque es buena, podría decirse, por amor, quizás, pero mucho me temo que es porque no le queda otra, su necesidad biológica es cuidar a su cría para que viva y crezca sana y, por tanto, al estar haciendo algo para lo que la hembra está programada, se siente bien y feliz a pesar de los esfuerzos. Es decir, actúa para sí, egoísta.¿Por qué recojo las heces de mi perro de la calle? Porque soy cívico, se podría pensar, pero lo que realmente me motiva a hacerlo es una extraña sensación de bienestar, porque estoy haciendo algo que me han enseñado correcto. Simple y llanamente eso.
Como a un perro que le gusta hacer lo que le han enseñado, nosotros, que nos creemos por encima de todo eso, somos iguales.
Actuamos por y para nosotros según lo que consideramos que es correcto, pero aún así nos molesta llamarlo egoísmo. Somos egoístas, gritadlo, no cuesta tanto ¡Egoístas!
Actuamos de las formas que actuamos porque nos gusta, pero no hay que confundir egoísmo con hedonismo, el egoísmo incluye al hedonismo y lo supera, no se trata solo del placer y vivir bien, se trata de avanzar, crecer, ser mejor...recordad esto: ser mejor.
Por eso ayudamos a los que nos rodean (amigos y familia), porque nos gusta, porque es biológico ayudar a nuestra manada a crecer, y aquél que resulte útil será recompensado.
Somos egoístas, hay que aceptarlo, porque es lo que nos ayuda a crecer. Nacimos cervatillos para acabar siendo el ciervo con al mejor cornamenta, nacemos gorilas para acabar siendo un espalda plateada, nacemos para crecer fuertes y al final ser "alfa".
No avanzar es muy poco humano.
Avanzar para ser mejor.
Y ser mejor nos lleva a otro término controvertido: envidia.
El egoísmo en nuestras actuaciones nos lleva a la confrontación con otro de nuestros iguales, que puede que nos supere. Entonces sentimos envidia, envidia rastrera y cruel, porque no hay otro tipo de envidia, no existe la "envidia sana", eufemismos baratos para no sentirnos inmorales. Envidia por aquél que es mejor que nosotros.
Hay dos formas de tomarse la envidia, son una sonrisa y alabando al que es mejor, mientras internamente nos reconcome una mala energía que no creo sea muy positiva; o dejando que el egoísmo nos guíe, crezca, evolucione y se convierta en egocentrismo (cuidado aquí, terreno movedizo), no aceptemos que alguien sea mejor que nosotros e intentemos superarle. Y crezcamos más y evolucionemos y seamos mejores.
Ley de vida.
Sinceramente creo que sin egoísmo y envidia aun no sabríamos lo que es la rueda.
Si fuera un puritano mormón terminaría diciendo que somos malos, que hay que rezar y ponerse en manos de Dios porque somos pecadores.
Pero no lo soy, sería mucho más divertido pero soy un soso.
Terminaré diciendo que el problema es la moral.
La moral que nos guía.
La moral que nos encadena.
La moral que nos impide crecer y nos deja en una especie de bonsai de humano.
Pero quizás no sería lícito vivir sin moral, porque es un invento humano y por tanto inherente a nosotros, lo que habría que hacer es cambiarla. Punto.
Una moral que nos deje evolucionar, donde el egoísmo se acepte como tal, ni bueno ni malo, simplemente real; donde la envidia no sea vea inmoral sino necesaria; una moral donde no haya bien o mal, solo realidad.
Realidad humana, animal y racional, que nos evitaría más de un quebradero de cabeza y, sin duda, haría de nuestro día a día una realidad mucho más sencilla.