sábado, 5 de abril de 2014

Soliloquio de un sapiens apático

No entiendo el aprecio a la vida humana. Quiero decir, a la propia sí, claro, y a la de los amigos y la familia. Ya sabes, mola tener eso. Bueno, no a toda la familia.
Pero no entiendo el respeto a los desconocidos. ¡Sólo porque compartimos especie! Porque luego, la vida de las demás no la respetamos. Sin ningún problema ¡eh! No soy un hippie de esos a los que les da penita pisar el césped, no vaya a tener sentimientos. Si los tiene que se joda, no haberse puesto en medio.
Cuidado, que tampoco defiendo ir matando porque sí, joder, no. Fastidiarles la vida a los demás no es bonito, está feo. Solo digo que no entiendo por qué podemos matar arañas como si nada y debemos sentir pena por cualquier muerto aleatorio.
Especialmente si nos dicen su nombre. Ahí les ponemos una cara, una vida, una historia, una familia y unos sueños que quedan por cumplir. Y de repente te sientes ese muerto y empiezas a rallarte con la fugacidad de la vida y esas mierdas. Figuras literarias, al fin y al cabo.

Sentimientos. Empatía, le llaman.

Mariconadas.

Seguro que hay algún tipo de explicación psicológica o científica o lo que sea ¿sabes? Pero no puedo entenderlo. Quizás venga un antropólogo y me explique, o un biólogo o cualquiera que se considere nosequeologo, esos tipos de bata blanca y mirada de superioridad. Bah, me caen fatal los científicos, se creen que lo saben todo y no saben una mierda.

Bueno, al tema, si tuviera un cerdo como mascota me daría pena comérmelo, ¡joder, ni lo tocaría! Pero al resto, que les den, con lo ricos que están. ¿Por qué me tiene que dar pena ese niño negro desnutrido? Si no le conozco, no puedo sentir pena por algo cuya pérdida no me va a afectar. ¿Por qué hay que acongojarse con los miembros destrozados que se desperdigan por el asfalto tras un atentado? Bua, con lo que mola esa imagen. Lo siento, no les conozco. No me afecta.

Es así. Me dará más pena si se me mueren mis plantas, ostia, con lo que cuesta hacerlas crecer. Sí. Ahí sí que me pillo un cabreo gordo.Y no quisierais verme cabreado.

En fin, no lo entiendo. Quizás haya perdido la capacidad de sentir algo. Lo poco que me quedaba, claro.

Pero no, no puedo. Que no. No insistas. Imposible.


(…)

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