miércoles, 19 de octubre de 2011

De la educación en el arte.

No puedo dejar este tema mucho más tiempo aparcado.
Dedicado a las facultades de bellas artes y al sistema educativo.
Cuando un niño de pequeño demuestra algunas capacidades artísticas (una mayor facilidad mimética en sus dibujos infantiles) se les suelen apuntar a clases para potenciar esa capacidad. Así que se dedican a pintar bodegones simples, paisajitos y demás. Otros son absorbidos por el cómic y prefieren pasar el tiempo copiando un estilo muy determinado como es el manga. O algo parecido, quizás ilustración "freak", pero ellos pertenecen a otro mundo.
Otros directamente no hacen nada.
Estos son los tres tipos de alumnos que entran en bellas artes.
Analicemos primero el caso de un alumno que entra en la facultad sin haber pensado, leído ni visto mucho ate (la mayoría). Si tiene suerte aprenderá en primero a pintar y dibujar como le diga el profesor de turno, a priori eso estaría bien si enseñaran de forma uniforme, una realidad fija. Pero no es así y de eso se dan cuenta en segundo.
De repente se ven que lo que habían interiorizado como real no sirve con el nuevo profesor. ¡Vaya! Tendré que adaptarme.
Si este alumno, que quiere ser un buen alumno porque es lo que le han dicho siempre, desde pequeño, que es lo que debe hacer, continúa adaptándose cada año a las exigencias de los profesores, si sigue creyéndoles como profetas en posesión de la verdad jamás llegará a ser nada más que una persona con buenas bases, que se ha creído todo lo que le han dicho y que no va a plantearse, jamás, ciertas directrices que se tienen asumidas como reales y necesarias.
Si por el contrario el alumno que entra tiene ciertas ideas sobre al arte y ya tiene algo de creación propia, si el alumno es menos dócil el problema se multiplica. En primero aprende, interioriza, pero ya tiene suficiente bagaje intelectual (suficiente no significa mucho) como para plantearse: "de todo esto ¿Qué es lo que realmente me interesa?"
Una mala pregunta. A partir de aquí empieza a chocar con los profesores en todas las clases. Sus ideas sobre el arte, la creación y el interés que le mueve no caben dentro de la enseñanza reglada, dentro de la "Nueva Academia" en la que parece haberse convertido la enseñanza universitaria en las artes plásticas.
Hay que demostrar el control del material, hay que rellenar todo el formato, cuidado con la paleta (color), pinta estructurando el modelo, hay que saber hacerlo bien para luego hacerlo mal, tira por aquí no por donde vas, eres muy joven para tener un estilo...y la gran frase: eso está bien fuera, pero aquí dentro (facultad) no. Convencionalidades.

Dejo un descanso para reflexionar.

¿Qué ha pasado aquí?
Simplemente que el profesorado acaba sesgando a los alumnos y si quieres el título debes pasar por su aro. Pero ya sin la frescura de la experimentación, del "no saber", del propio interior.
Voy a poner un caso llamativo para que todos lo entendamos. Picasso:
Picasso marchó a Barcelona y posteriormente a París con aproximadamente 18 o 19 años. Su primera etapa o "etapa azul" se inicia cuando tenia 20.
Picasso era buen pintor, lo había demostrado, pero no tuvo que ir allá donde iba con una foto de sus cuadros de infancia diciendo "he, mirad que bien se trabajar el óleo". Simplemente iba y pintaba. Por cierto que Picasso, aunque muchos no quieran admitirlo, estaría suspenso con esos cuadros de la primera etapa en muchas facultades actuales.
A partir de ahí el artista se desarrolló.
Bien ahora imaginemos a Picasso teniendo que estudiar hasta los 16 años una educación obligatoria. Sumemos dos años más de educación optativa pero obligatoria para realizar una educación universitaria, dos años cargados de estudio y trabajo que no dejan tiempo a aprender a pintar como "se debe". Y después señores, con 18 años, en vez de viajar a conseguir experiencias y a desarrollarse solo, viendo exposiciones, pintando y hablando con artistas....debe estudiar cuatro años que le acrediten que sabe ser artista. Este último precepto es el más ridículo.
Picasso pintaba, dibujaba y esculpía...pero imaginaos al supuesto genio teniendo que hacer todo ello como le mandaban los "carcas" de turno.
"Picasso, cuida la paleta, es muy fría", "Picasso, cuida la anatomía, no tiene coherencia", "Picasso, cuidado con esos rebordes de sombra, trabaja la grafía si quieres pero eso no lleva a ningún lado", "Picasso, mete más contraste, que se te pierde la figura", "Picasso, no hay cohesión en el cuadro, el tratamiento del arlequín no es como el de la chica y no tiene nada que ver con el mono. Coherencia en las formas Picaso".....

En definitiva, si Picasso hubiera estudiado Bellas Artes la historia se habría perdido a una pieza clave, agobiado y encerrado bajo los convencionalismos que, la parecer, deben enseñarse en todas las facultades de Bellas Artes. Los buenos profesores deben de estar dedicándose al arte y no ha enseñar. ¿Cuantos genios no se habrán perdido por el camino?


Una pena que esto no vaya a leerlo ningún profesor de Bellas Artes.
Aunque seguramente si lo leen pensarán que soy un artista que hace cosas malas y quiere justificarse. bueno, a estas alturas me han dicho de todo.

Esta carrera sobra, no es necesaria tal y como está planteada y sólo limita la creación y crecimiento de los jóvenes artistas. Pero eso si, luego nos exigen tener obra propia, presentarnos a concursos y demás. Pero haz todo ello sin pensar, sólo siguiendo lo que mando.
Borregos todos.

Acabo esta entrada con un párrafo de Maurice de Vlaminck (otro que jamás hubiera pasado cómodo por la facultad): "Nunca pregunto a un amigo cómo hace el amor con su mujer para hacerlo con la mía (...) ni me preocupa en absoluto cómo eran amadas las mujeres de 1802. Amo como un hombre y no como un colegial o un profesor. Intento pintar con el corazón, sin preocuparme por el estilo. El estilo, a priori, me deja frío"

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