sábado, 14 de enero de 2012

De la relación entre arte, artista y público.

No voy a tratar el tema del entendimiento, mayor o menor, del arte contemporáneo en la sociedad que no pertenezca a la élite artística.
Eso es típico.
Trataré de la relación, difícil, entre el artista y su obra, que finalmente será vista y juzgada por un tercero. No importa ahora si crítico frustrado, comprador snob o vecino ignorante.


Muchos artistas, poéticos individualistas, de alma libre como un unicornio en una loma de fantasía, frustrado del mundo y que realiza su obra solo para si mismo, acaba dándose cuenta de que sus obras están hechas para los demás.
Si quieres vivir de esto, claro.
Nos guste mas o menos el sistema es el que hay, compra-venta, relaciones comerciales y demás. Yo pinto porque me gusta, claro, y trato temas de mi interés en un estilo acorde a mi momento actual. Está bien, eso es innegable, pero, finalmente quien juzga tu obra y quienes harán que cambies esto o aquello será el público. Serán terceras personas a las que debes impresionar.
Si quieres que tu obra guste debes gustar a los demás.
Si quieres que tu obra repugne, debes repugnar a los demás.
Los necesitamos.


Cuidado, que sea consciente de esta realidad no significa que la apoye, pero si quiero vivir del arte en este sistema debo de ser consciente, para una vez aceptado, no llevarme ninguna frustración absurda y saber como tratar la contradicción personal vs público sin problemas.
Otro medio sería cambiar el sistema, pero el sistema solo se cambia con violencia, destrucción y gente determinada a ello. ¿Quién está dispuesto? Nadie, la gente prefiere, lógicamente, sus tres comidas diarias mínimas, su Internet, su ipod y demás. Yo que, como me gusta decir, soy hijo de mi tiempo, no voy a ser menos.


Además no podemos ser hipócritas, todos, seamos como seamos, mas o menos individualistas, comunes o diferentes somos hijos de la sociedad y necesitamos de ella tanto como ella necesita de nosotros. Me hace gracia cuando veo a alguien con un aspecto exterior extravagante y le escuchas decir: "no me mires por ser diferente" o "las apariencias engañan".
Diferente, ya.
Si fueras tan diferente no servirías como ejemplo de una aparte de la población. Un poco de coherencia, por favor.
Las apariencias nunca engañan, si te muestras así ante la sociedad es por algo. ¡Un momento! ¿Qué acabo de decir? Mostrarse así ante la sociedad, ¡pues claro! Necesitan de aquellos que les miran mal para ser así, si vivieran solos podrían vestir con pieles, pero como viven de cara al público tienen que dejar bien clarito "lo diferentes que son".
Que gracia.


Necesitamos a la sociedad porque el homo sapiens sapiens es un animal social.
Y el arte, como expresión humana, necesita a la sociedad porque es a ella a quien debe crear un sentimiento determinado, una reacción. Y, por supuesto, opino que es el espectador quien debe terminar una obra.


No podemos negar nuestra humanidad. Aceptarnos en nuestra totalidad es la única forma de tener una vida un poco más sencilla.

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