Te miro directamente a los ojos y pienso que estoy solo, que tú eres lo único que me queda, la única que sigue ahí, que me quiere tal y como soy y que jamás me abandonará.
Te miro y no te digo nada porque no me vas a entender.
Te miro y solo pienso en que no te sientes anulada ni estás cansada de ayudarme. Qué afortunado soy.
Lo peor de todo es que se te ha acabado el pienso y con este calor da mucha pereza ir al supermercado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario